La provincia cuenta
con una larga historia. Del tercer milenio antes de
Cristo data la primera 'ciudad' de la que han
quedado restos, Los Millares. Encrucijada entre
Europa y África, puerto abierto a las influencias
del Mediterráneo Oriental, Almería ha visto
asentarse en su suelo a muy distintos pueblos.
Fenicios, griegos, cartagineses y romanos se
sucedieron en sus costas a lo largo de los siglos.
Roma, en el emplazamiento de la actual capital,
fundó el Portus Magnus. Después llegaron los
vándalos, los bizantinos y los visigodos pero fue
sin duda la civilización musulmana la que dejó más
honda huella.
Abderramán
III
funda Almería en 955
d. de C.
y la convierte en el principal puerto del califato
de Al Andalus. La ciudad vivió su esplendor en el
siglo XI
convertida en la capital de un reino de taifas que
basaba su prosperidad en el comercio marítimo de la
seda. Almería siempre ha mirado y se ha mirado en el
Mediterráneo. Algunos investigadores creen que su
nombre significaría 'Espejo del Mar'; otros
sostienen que Almería viene de 'Atalaya', por una
antigua torre desde la que los centinelas oteaban el
mar.
Una dilatada
historia y un paisaje singular se unen en una
provincia que destaca también por sus valores
medioambientales. La Villa Mediterránea se alza en
los límites del parque natural marítimo terrestre de
Cabo de Gata-Níjar, macizo volcánico y zona húmeda
de excepcional valor ecológico. Almería tiene un
parque nacional y tres parques naturales junto con
una escarpada orografía en la que destacan los
montes del Chullo (2.600
m),
el Almirez (2.519
m)
y el Calar Alto (2.168
m),
donde se encuentra el segundo observatorio
astronómico más importante de Europa.
Los paisajes
desérticos y las playas vírgenes han sido escenario
de una multitud de rodajes cinematográficos que han
convertido a la provincia en un verdadero plató
natural para superproducciones americanas como 'Patton',
'Lawrence de Arabia' o 'Indiana Jones y la última
cruzada', spaghetti-westerns y filmes de importantes
directores europeos.
La economía
almeriense es una de las más dinámicas de Andalucía
tras haber experimentado un extraordinario
desarrollo a lo largo de las últimas décadas. Una
agricultura intensiva basada en los cultivos
extratempranos bajo plástico, una oferta turística
de calidad que tiene en el sol y playa su principal
reclamo y la extracción y elaboración del mármol son
los tres pilares en los que se asienta la pujante
economía provincial.
La nueva
prosperidad ha supuesto un cambio radical en los
flujos migratorios. Si durante buena parte del siglo
XX, Almería vivió una auténtica diáspora que
dispersó a muchos de sus habitantes por América, el
norte de África y Europa, a partir de los años
ochenta, y gracias fundamentalmente al impresionante
aumento de la producción agrícola, la provincia se
convierte en tierra de promisión para miles de
inmigrantes llegados de África, los países del Este
y América Latina.
La población
almeriense está compuesta por 580.000 habitantes de
los que 178.000 viven en la capital. Se trata de una
sociedad abierta, dinámica, y emprendedora que está
experimentando un importante crecimiento demográfico
y económico y que se dispone a acoger la XV Juegos
Mediterráneos. Almería y las seis localidades
subsedes -El Ejido, Roquetas, Vícar, Huércal, Gádor
y Cuevas del Almanzora- han afrontando importantes
inversiones en infraestructuras para que todo esté a
punto. La Villa, el Estadio y el Palacio
mediterráneos son un ejemplo de ese esfuerzo por
dotar a los Juegos de las mejores instalaciones.
En 2005 Almería se
reencuentra con su pasado de encrucijada de culturas
mediterráneas y avanza hacia un futuro en el que las
relaciones entre las dos orillas del Mare Nostrum
tendrán cada vez más importancia. Durante diez días,
Almería se convertirá en hospitalaria capital del
Mediterráneo, escenario de esa gran fiesta del
deporte y la cultura que serán los Juegos.